UN BUEN DIAGNÓSTICO DE EMPRESAS TE AYUDARÁ A CONTROLAR CADA DETALLE DE TU NEGOCIO.

 

En este post, encontrarás dos metodologías de diagnóstico de empresas que te pueden resultar de gran utilidad, dependiendo de las condiciones y situaciones que desees resolver en cada caso.

Siempre es importante analizar en qué  estado se encuentra tu empresa, para esto,  es indispensable realizar un diagnóstico empresarial, puesto que es una herramienta sencilla y de gran utilidad para conocer la situación actual de una organización y los problemas que impiden su crecimiento, sostenimiento o desarrollo.

Gracias a este tipo de diagnóstico, se pueden detectar las causas principales y llegar directamente a la raíz de los  problemas que se puedan estar presentando, lo que te permite  enfocar todos los esfuerzos en buscar las medidas más efectivas y evitar el desperdicio de energía en actividades que no te ayudan a alcanzar las metas. [/vc_column_text][vc_column_text]¿Sabías que la palabra diagnóstico proviene del griego «Diagnosis», que significa «Conocimiento»? pues así lo afirma, el diccionario de la Real Academia Española. Entonces, si tú quieres tener pleno conocimiento de lo que sucede con tu negocio, realizar un diagnóstico de empresa es la mejor opción para lograrlo.

El diagnóstico empresarial, se refiere a todas aquellas actividades que pretenden conocer el estado actual de una empresa y los obstáculos que impiden cumplir los objetivos y obtener los resultados deseados. Existen varias metodologías y tipologías para realizar estudios diagnósticos en empresas, y cada una de ellas se encamina hacia el análisis de un aspecto particular de la vida empresarial.

Algunas hacen énfasis en los procesos productivos, otras en aspectos relativos al mercado y los consumidores. Podemos clasificar los diagnósticos empresariales en dos grandes tipos: los «integrales» y los «específicos». Los primeros, se caracterizan por la visualización de una amplia gama de variables o aspectos empresariales.

La metodología utilizada se basa en un estudio de Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas (FODA), teniendo una amplia gama de variables de diversas categorías que reciben un puntaje por parte del consultor a cargo del trabajo. En cambio, los diagnósticos «específicos» hacen énfasis en los procesos productivos, financieros, de gestión y otros en aspectos relativos al mercado y los consumidores. [/vc_column_text][vc_separator][gem_image position=»centered» disable_lightbox=»1″ effects_enabled=»1″ src=»1013″ width=»80%» height=»80%»][vc_column_text]Pautas para un diagnóstico de empresas eficaz

Si escoges cualquiera de los enfoques para el diagnóstico, bien sea el  integral o el específico, tendrás que llevar a cabo cuatro pasos básicos para tener los mejores resultados y poder hacer los correctivos necesarios a tiempo:

PASO 1: Establecer el parámetro de evaluación. Para ello se debe prestar atención a los mercados o clientes que resultan de interés para los responsables de la empresa.

PASO 2: Obtener una visión clara y detallada sobre el estado actual del sistema de procesos que conforman la producción de la empresa. Para lograr esto, se utilizan recursos tales como: entrevistas con registro escrito o en audio, fotografías, filmaciones, observación directa, entre otros.

PASO 3: Determinar el grado de alcance de los objetivos establecidos y si es posible, establecer un porcentaje de alcance. “Es fundamental funcionar en pro de los objetivos”. Cuando te focalizas, generas toda la energía para que se cumplan tus objetivos.

PASO 4: Realizar una pregunta clave: ¿Por qué no se pueden alcanzar los objetivos establecidos en la empresa? En muchos casos, las causas (respuestas) a esta pregunta no están al alcance de la mano, puesto que, no son fáciles de encontrar.

Para encontrar las respuestas, te recomendamos utilizar el enfoque propuesto por Norton y Kaplan, donde se visualiza a la empresa desde cuatro perspectivas integradas: [/vc_column_text][gem_image position=»centered» disable_lightbox=»1″ effects_enabled=»1″ src=»1011″ width=»70%» height=»70%»][vc_column_text]Perspectiva financiera: Debes tener en cuenta todas las cifras y la situación financiera de la empresa, estudiando los niveles de inversión, las políticas de financiación, los resultados económicos, el uso y la aplicación de los fondos del negocio, entre otros.

Perspectiva de los clientes: Debes analizar todos los aspectos relacionados con los clientes a los cuales apunta  tu organización.

Perspectiva de los procesos internos: Debes analizar los procesos productivos de la organización, estudiando su eficiencia, conectividad y alineación con el resto de la organización.

Perspectiva de las capacidades del personal y la organización: Finalmente, es importante que analices las capacidades del personal y la brecha que puede existir entre las capacidades requeridas para un funcionamiento eficiente de los procesos productivos y la capacidad actual del personal.

Estas cuatro perspectivas permiten abarcar los aspectos más importantes de lo que está ocurriendo en cualquier empresa. Como empresario, siempre vas a tener la necesidad de potenciarte a tí mismo, a través del esfuerzo, la constancia y las ganas permanentes de aprender.